Es el único tour manager de ATP Challenger en el mundo. Su trabajo le obliga a viajar 24 semanas al año y llega a El Espinar después de haber estado en Alemania, Atlanta o Chicago. El catalán Arnau Brugués regresa al torneo espinariego, el mismo lugar en el que en 2013 se retiró por una lesión. Empezó entonces su nueva carrera en el tenis, dejó atrás su vida de jugador para ser tour manager, profesión en la que ha puesto en práctica los conocimientos aprendidos en los estudios de business administration que realizó en USA mientras jugaba.
- ¿Cuáles son las funciones de un tour manager?
Es una figura que está en los ATP y somos en nexo de unión entre jugadores y organización. Cualquier cosa del torneo que no esté bien, nosotros nos encargamos de lidiar con la organización para resolverla. También llevamos los horarios de los partidos. Somos el representante de los jugadores en los torneos. Yo voy a 250 y a Challenger. En esta competición empezamos el año pasado e intentamos llegar a los jugadores más jóvenes y explicarles las reglas de la ATP, los representantes de los jugadores o qué deben hacer si tienen un problema. Intentamos que cuando llegan a un torneo sepan lo que les espera.
- ¿Hace más kilómetros un tour manager o un jugador?
Un tour manager. Cubro todo el mundo porque soy el único que viaja a Challenger y tengo que cubrir todos los continentes.
- ¿Cómo se vive el tenis al otro lado de las vallas?
A mí me gustaba más dentro. Lo echo de menos, pero por la lesión tuve que dejarlo y como alternativa es una de las mejores. Sigo yendo a los torneos que es lo que me gusta y pudiendo aportar mi granito de arena para que las cosas mejoren. No me gustaba ser entrenador, así que estudié business y lo he aplicado al tenis.
- Jugó su último partido en El Espinar, donde se retiró por una lesión en 2013. ¿Qué recuerdos tiene de este torneo?
El Espinar es un torneo que lleva muchos años y que desde pequeño escuchaba hablar de él. Yo soy jugador de pista rápida y siempre ha sido un gran torneo. Volver aquí es especial, me retiré aquí con Iván Navarro. Es muy especial estar aquí porque no volvía desde entonces. Han cambiado algunas cosas, pero su espíritu no.
- ¿Ha cambiado su relación con los jugadores?
Es un poco diferente, varía porque en el circuito eres uno más y ahora eres representante de la ATP. Los jugadores te respetan. Tengo amigos en el circuito, pero tengo que representar sus intereses.
