David Vega (Las Palmas de Gran Canaria, 1994) regresa al Open Castilla y León Villa de El Espinar, al cuadro de dobles como segundo cabeza de serie junto a Bruno Pujol. El canario disputó el torneo en 2017, hace nueve años, llegando a la final. Una final que fue la primera para él en Challenger.
“Tengo un recuerdo muy bonito de El Espinar. Aquí fue mi primera final Challenger como doblista. No he podido venir estos años pero ahora que estoy jugando Challengers de nuevo y estoy al lado de casa, no me lo pensé ni un momento. Tengo un recuerdo muy bonito y un David joven que disfrutaba mucho en pista. Estos últimos años lo he llevado un poco peor desde el punto de vista mental pero ahora me lo tomo con mucha paciencia y calma y trato de disfrutar, que es lo más complicado”.
Vega, junto a Bruno Pujol, compiten en el XL Open Castilla y León como segundos favoritos. Lograron un buen triunfo en primera ronda 6-3 7-6, para hacer una primera toma de contacto con las pistas espinariegas: “Me he sentido muy cómodo y bien. Vengo de hacer muchas semanas de trabajo aunque los resultados no acompañen. No hemos entrenado apenas porque llegamos a última hora y es un torneo con altura, que lo dificulta todo, pero nos hemos adaptado bastante rápido”.

El veterano doblista analiza las particularidades de la especialidad. Es tenis, sí, pero tiene detalles que hacen que sea un tenis diferente al individual y para los que hay que entrenar y estar muy concentrado: “Lo que tienen los dobles es que puedes ganar a quien sea y perder con quien sea porque todo cambia muy rápido. Una bola puede decidir muchas cosas. En los dobles es muy importante estar muy concentrado en cada punto, no tienes ese margen que quizás sí que tienes en individuales”.
David, con 32 años, vive los momentos maduros y veteranos de su carrera, aunque en la modalidad de dobles siempre se puede alargar todo un poco, mientras exista la motivación suficiente: “Tengo muy presente el disfrutar y ser feliz. Es un deporte muy duro en que hoy estás arriba y mañana abajo y viceversa. Tener buenas sensaciones con el compañero, tanto dentro como fuera de la pista. Si en el día a día estás contento y feliz, es lo más importante. No sé lo que me queda, pero mientras tenga ilusión y ganas, seguiré batallando”.
Este es el sexto cuadro que juega con Bruno Pujol como pareja y, aunque el balance no sea positivo (3-6), las sensaciones sí que lo son: “Con Bruno no estamos jugando mal pero si no llegan las victorias, quizás llegan las dudas. Hemos perdido muchos partidos muy ajustados. Esta semana es la última que hacemos juntos pero seguramente en un mes volveremos a intentar jugar. Siendo los dos de Barcelona, nos podemos ayudar mutuamente. Yo desde mi experiencia y él darme las ganas y la ilusión de un chico más joven y eso es lo bonito“.

