Otra de las piezas que encajan en el puzle para que la maquinaria del XXXIX Open Castilla y León funcione a la perfección los ocho días de torneo es el equipo de fisioterapeutas. Lo forman dos personas (Julián e Ignacio) con el apoyo de Antonio, de Protección Civil. Como dato, en los ocho días de competición, con los cuadros del Open Castilla y León (unos 80 tenistas), los fisioterapeutas realizan unos 100 tratamientos.
“Durante la mayoría de días estamos dos personas. Para las últimas jornadas, en las que hay menos partido y menos carga de trabajo, nos quedamos uno”, comienza explicando Julián, que analiza los grandes problemas por los que los tenistas acuden al fisio: “Hay que atender todo. Los tenistas vienen con problemas en los pies, en las rodillas, en los hombros, las caderas. Todas las articulaciones son tratables y se tratan. El volumen de trabajo es muy elevado los primeros días, porque hay muchos partidos (individualmente en la previa hay 24 tenistas y en el cuadro final 32; en dobles se acumulan otros 32 tenistas en 16 parejas). Tenemos momentos de poca actividad como momentos de mucho volumen”.
Por las condiciones de El Espinar y la pista (cemento), el problema más tratado está en las caderas: “El tenista en esta pista en concreto, con la dureza que tiene, necesita más tratamiento en las caderas. La pista es abrasiva y hay mucho choque. Trabajamos mucho en darle movilidad a las caderas”, analiza Julián.
El equipo de fisios cuenta, en su sala de trabajo con la ayuda de una pequeña máquina que es multiusos: “Tenemos un aparato que es bastante completo con varios tipos de corrientes como ultrasonido, láser y láser terapia. Nos apoyamos en él cuando lo necesitamos pero lo más importante reside en los tratamientos manuales y en el conocimiento especializado en el ámbito deportivo que tenemos sobre el cuerpo humano“, concluye el propio Julián.

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