La huella del Open Castilla y León-Villa de El Espinar en el circuito es grande, lo hemos visto. Más de 2.500 torneos han sido ganados por los tenistas que han pasado por El Espinar, formando así una cadena que los conecta con todos los jugadores y jugadoras que alguna vez pasaron por el torneo, e incluso con el público que cada año se sienta en sus gradas.
Por El Espinar han pasado grandes del tenis -Leconte, Anders Jarryd, y Sergi Bruguera que eligió nuestras pistas para oficializar su retirada…- pero también, y de forma muy principal, jóvenes jugadores que hacen sus primeras armas en el circuito challenger ATP masculino e ITF femenino, y que luego se convierten en estrellas. Pedro Muñoz solía decir que “en este torneo hemos formado hasta a los espectadores”.
Y a ver, ciertamente puede ser una pequeña jactancia de esas que nos permitimos en un momento de satisfacción, pero no deja de ser llamativo que, de un Challenger ATP -aunque en su día fuera el mejor del mundo-, salieran nada menos que 52 títulos de Grand Slam, el Santo Grial del tenis, el objetivo de todos quienes inician una carrera tenística profesional.

Y a esos espectadores de lo que habla Pedro les cabe el honor y el placer de haber presenciado o bien la
génesis o bien el colofón de esos Grand Slams. Y, a los tenistas que han tomado parte en el torneo, el de estar incluidos en una lista en la que también figuran Rafael Nadal, Roger Federer, Andy Murray, Yevgeny Kafelnikov, Sergi Bruguera, Juan Martín del Potro y Mirra Andreeva. Esto en cuanto a los individuales. Si vamos a los dobles hablamos de 82 títulos conquistados por los tenistas de El Espinar -vale, sí, si en una pareja ambos tenistas han pasado por nuestras pistas se cuentan los dos, porque estamos hablando tanto de títulos como de tenistas- y añadimos a la lista a Emilio Sánchez Vicario, Marcel Granollers, Anders Jarryd, Yevgeny Kafelnikov, Pierre Hughes Herbert o Nicolás Mahut.
Tenemos así que El Espinar ha estado, en el último medio siglo, profusamente representado en todas
las ceremonias de entrega de trofeos del Grand Slam. Rafael Nadal, campeón en 2005 en Segovia, lo hizo 14 veces en la de Roland-Garros, cuatro en la del US Open, dos en la de Wimbledon y dos más en la del Open de Australia. Roger Federer, que seis años antes se llevó los dobles en las pistas de Río Moros, lo hizo a su vez ocho veces en Wimbledon, otras cinco en Nueva York, seis en Melbourne y una en París.

Andy Murray, que pasó por El Espinar en 2003, como parte del acuerdo firmado por el torneo con la LTA para ayudar al desarrollo de sus promesas, añadiría al tenis británico y la cuenta de El Espinar dos Wimbledon y un USOpen. Yevgeny Kafelnikov, el ‘hombre de hierro’ que acostumbraba a superar los 100 partidos anuales entre individual y dobles y fue número 1 del mundo en ambas categorías, ganó su Roland-Garros en 1996 y su Open de Australia en 1999, tres y seis años respectivamente después de ser cuartofinalista en El Espinar. Sergi Bruguera fue campeón de Roland Garros en 1993 y 1994 y se retiraría en El Espinar en 2002.
Mención aparte para Juan Martín del Potro, uno de los pocos jugadores que pudo arrebatarles un Grand Slam a los ‘Tres Grandes’: campeón del US Open en 2009 y de El Espinar en 2006. La lista, de momento, se cierra con Mirra Andreeva, campeona de El Espinar en 2022, a los 14 años, y de Roland Garros en este 2026, a los 19.
Repetimos con lógico y justo orgullo. No es un mal balance para un Challenger sumar en su palmarés colectivo tanto Grand Slam como tiene el Espinar. Y quién sabe si sin esa pandemia que tanto se llevó, y entre ellos la edición 2020 del Villa de El Espinar, no se hubiera visto pasar por nuestras pistas a un Carlos Alcaraz de 17 años… Claro, para ello hay que crear un torneo y trabajarlo durante 40 años. Y así se consigue que quien vaya a El Espinar sepa que está viendo tenis de nivel Grand Slam. Porque ve tenistas de nivel campeón de Grand Slam.



