La edición número 40 del Open Castilla y León Villa de El Espinar es tan fiel a su historia que, disputados la mitad de partidos de octavos, dos de los cuatro clasificados a cuartos de final son franceses, el segundo país con más títulos en las pistas espinariegas, tras España.
Luka Pavlovic iniciaba la cuenta por la mañana y, ya en el turno de tarde, ha sido el momento de Paul Inchauspe, un joven tenista de 22 años con raíces en el País Vasco y de padres procedentes de Países Bajos y Francia. En sus dos partidos ha ganado a tenistas franceses. En octavos de final ha superado un duelo fratricida ante Florent Bax (7-5 6-3) tras haberse ganado su billete el día anterior tras la retirada del también galo Cyril Vandermeersch (Q) (6-3 3-0 ret.) que lamentablemente tuvo que retirarse por lesión cuando el marcador ya era muy claro para Paul.
“Me siento muy bien, ya he liberado toda la tensión que tenía para jugar aquí. El primer partido acabó por lesión del rival, al que le deseo la mejor recuperación y fue una buena preparación para hoy. Hoy he jugado ante un tenista que es amigo mío así que nunca es fácil“, explicaba tras acceder a cuartos de final.
Paul mide 196 centímetros. Y en unas pistas como las espinariegas, con la altura y el bote de la pelota, una de sus principales armas es el saque: “Yo no lo noto tanto pero mis rivales sí, sobre todo en el saque. La pelota va más rápido y bota más alto. Así que sí, estas pistas y condiciones se adaptan perfectamente a mi juego“.
El jugador galo tiene raíces españolas. Su apellido le delata, Inchauspe: “Soy francés, mi madre es neerlandesa y mi padre es francés, de San Juan Pie de Puerto (en el País Vasco francés). En realidad, vivo a 20 minutos de España y me siento conectado con España de muchas formas. Me encanta España y su gente“. Y, como tal, se siente como en casa: “Me encanta como está todo organizado, la Pista Central con mucha gente y es algo que ha ocurrido en los últimos tres torneos que he jugado en España en estas últimas semanas. Por las tardes se organizan actos además del tenis y es algo muy atractivo para los jugadores”.
Tras el partido y al conocer el gran papel que el país vecino suele desempeñar en el torneo, se ha querido sumar a la fiesta: “He visto el muro de la entrada con los campeones a nombres como Mannarino, Grenier o Humbert. Diría que han sido siete campeones”, y al informarle que han sido 12, se olvida de las supersticiones: “12! Pues espero ser el siguiente. No es mi número favorito pero vamos con todo“.


