Entre los jugadores que disputan este XL Open Castilla y León Villa de El Espinar, se encuentra Miguel Tobón, desde el #490 ATP (con una mejor posición de #449). El apellido Tobón, proveniente de Colombia, nos remite a finales de los años ochenta, cuando su padre, con el mismo nombre de Miguel Tobón, disputó, en dos ocasiones este mismo torneo (justo antes de que se creara el circuito Challenger). El ex tenista, profesional entre 1989 y 2001, llegó a ser 205 ATP y alcanzó la final en Bogotá en 1994.

“Es mi primera vez por acá y mi papá me ha contado varias historias de este torneo. Me gusta estar siguiendo sus pasos”, dice el joven, de 19 años, sobre su debut en el torneo espinariego. Su padre recuerda su paso por estas pistas en el siglo pasado: “Las dos veces que vine acá me encantó el torneo, tuve muy buenas sensaciones. Hay un poquito de altura, entonces hay que saber manejar el bote de la pelota”.

Esa altitud, señala el hijo, puede ser una ventaja compartida: “Me beneficia estar con mi papá acá, él que sabe jugar tanto en altura” y, añade unas palabras sobre la pista: “Me gustan más estos tipos de cancha, son más parecidos a los torneos grandes, donde la bola pica un poquito más”.
Miguel júnior no elude ninguna pregunta, ni siquiera una comparación con su padre y la opción de superar sus números. El pupilo lo tiene muy claro: “Sí, por supuesto que quiero llegar a su nivel, y mucho más“. E interviene Miguel padre para añadir “Yo llegué al 200, yo digo que él va a llegar mucho más”.

Con su padre como referente y entrenador, Tobón compite en el Open Castilla y León Villa de El Espinar en la misma pista donde años antes lo hizo su progenitor.